¿Quién lo conocerá? Un examen del corazón antes de decidir
Un examen del corazón antes de decidir
¿Quién lo conocerá?
“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”JEREMÍAS 17:9
El versículo siguiente responde la pregunta: “Yo Jehová, que escudriño el corazón.” (17:10)
Así que no confíes solo en tu corazón. Llévalo a Aquel que lo conoce.
Cómo se usa mal este versículo
Jeremías 17:9 es verdad. Pero se tuerce de maneras que lastiman a la gente. Esto es lo que no significa.
Parejas, padres y líderes controladores usan este versículo para anular tu “no”. Pero mira cuatro versículos antes, en el mismo capítulo: “Maldito el varón que confía en el hombre” (17:5). El remedio para un corazón engañoso es Dios, no el control de otra persona.
El buen consejo respeta tu libertad. El control la exige.
El miedo ante una persona que no es segura no es un corazón perverso. Es la alarma que Dios puso en ti. Hasta Jesús se apartó de quienes querían hacerle daño (Juan 8:59).
Si tienes miedo, ponte a salvo primero. El discernimiento viene después de la seguridad.
La Biblia dice lo contrario: “Estas cosas os he escrito… para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).
Tu seguridad descansa en Jesús, no en qué tan firme se siente tu corazón.
Jeremías hablaba a una nación hundida en la idolatría. El mismo libro promete un nuevo pacto: “Daré mi ley en sus entrañas, y la escribiré en sus corazones” (31:33), y Ezequiel 36:26 promete “un corazón nuevo”.
Humildes, sí. Viviendo en vergüenza, no.
La enfermedad no es maldad. La química del cerebro, el trauma, las hormonas y los medicamentos afectan el ánimo. Cuando Elías cayó en desesperación, Dios le dio sueño y comida, no un regaño (1 Reyes 19).
Buscar tratamiento es sabiduría, no falta de fe.
Dios también dice: “Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).
La meta no es ignorar tu corazón. Es examinarlo, y luego avanzar.
Mentiras que me dice mi corazón
El corazón engañoso casi nunca grita. Susurra cosas que suenan razonables. ¿Reconoces alguna?
“La concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado” (Santiago 1:15). Así empieza todo hábito.
“Sabed que os alcanzará vuestro pecado” (Números 32:23). Y Dios ya lo sabe.
Él te quiere entero y santo, y eso trae un gozo más profundo (Hebreos 12:10-11).
“La mujer… la serpiente…” Echarle la culpa a otro es tan antiguo como el huerto (Génesis 3:12-13).
“Las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas” (Cantares 2:15). Lo pequeño crece.
“He aquí ahora el tiempo aceptable” (2 Corintios 6:2). El lunes nunca llega solo.
La gracia significa que ninguno recibe lo que merece, y esa es buena noticia (Salmo 103:10).
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