Me equivoqué. ¿Y ahora qué?
No solo “me siento mal”. De verdad lastimaste a alguien. Esto es para hacerte responsable, arreglarlo donde puedas y caminar con Dios a través de las consecuencias.
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.”1 Juan 1:9
¿Qué pasó?
Toca lo que más se parezca. Nada se guarda.
¿Convicción o condenación?
Una te lleva a casa. La otra te deja tirado en el piso.
- Dice: “Esto estuvo mal. Arréglalo.”
- Es específica: habla de lo que hiciste
- Te señala a Jesús y a reparar
- Termina en alivio y cambio
- Dice: “No vales nada. Siempre lo arruinas todo.”
- Es vaga: habla de quién eres
- Te empuja a esconderte
- Termina en desesperanza, o en que ya no te importe
“Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.”2 Corintios 7:10
“Ya no me siento culpable. ¿Algo anda mal conmigo?”
Un chequeo rápido y privado del corazón. Toca lo que sea verdad ahora mismo.
Arma una disculpa de verdad
Una disculpa de verdad lo nombra, se hace responsable y ofrece reparar. Nada de esto se guarda ni se envía.
Las preguntas difíciles
Sigue caminando
¿Conoces a alguien que carga con algo que hizo?
Mándaselo a un amigo que sigue diciendo “me equivoqué” y no sabe por dónde empezar. Sin sermón, solo un camino de regreso.
Escrituras de la Reina-Valera 1909 (ortografía actualizada). Si la culpa se ha convertido en desesperanza o en pensamientos de no querer vivir, llama o escribe al 988 (marca 2 para español). No estás fuera del alcance de la gracia.
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